domingo, 25 de marzo de 2012

Yo.. ¿vos? ¿él? ? ¿quién?


Emprendemos un camino, sujetamos las riendas de nuestra vida y nos decidimos a transitar por uno de los tantos senderos que encontramos prefabricados en frente nuestro. Estamos acostumbrados, nos levantamos cada mañana y continuamos con un recorrido que creemos único y perfecto, una rutina, creada antes de nosotros, creada antes de ser, ofrecida por un cúmulo social, por gente que de nosotros no sabe nada; y nosotros simplemente.. estamos allí, eligiendo sin elegir, caminando sin movernos, envueltos en lo mismo de siempre, quejándonos, respetando ideas, vidas de otros, pero jamás la nuestra.


Por momentos un movimiento intenso es parte de nosotros, nos recorre de forma interna, nos empuja a descarrilarnos, nos golpea, nos duele, nos hiere. Queda en ese momento, tan solo en nuestras manos la posibilidad de decisión, queremos hacer, pero no nos animamos. Pensamos, reflexionamos, hablamos y preguntamos. Necesitamos cambiar, recorrer y crear una historia que sea propia, que nos pertenezca, necesitamos sentir que somos dueños de lo que hacemos.. creernos seguros, capaces, únicos, fuertes.. necesitamos ser. 


Pero, en fin, si ya estamos prefabricados, ¿por qué decidimos cambiar? ¿porqué necesitamos ese deseo de ser únicos, de ser diferentes? Porqué decidir cambiar, si la comodidad que el mundo ofrece no es algo que nos esté haciendo daño. Quizás la asfixia que supone la seguridad sea un parámetro de decisión, estamos cómodos, pero no estamos realizados, nos asfixiamos por la rutina, por la falta de elección, por la falta de intriga, por la simple falta de aire. Nos asfixiamos de nosotros mismos, del otro, de la neutralidad, de la continuidad


Entonces nos movemos un paso más allá, nos revelamos contra la sistematicidad y cambiamos, elegimos y empezamos a ser quienes somos, a ser nuestras decisiones y a convivir cara a cara con nuestros miedos. Nos enfrentamos a la verdadera realidad de la nada, al camino no marcado, a la piedra y al obstáculo. 


Nos sentimos solos, diferentes, especiales, incomprendidos. Nos refugiamos en un libro y en nuestros propios pensamientos. Sentimos la necesidad de saber si estamos en lo correcto.. y empezamos a necesitar aceptación.  


¡No podríamos estar solos!. Sí, somos dueños de las decisiones que tomamos, pero las consecuencias no sólo nos afectan a nosotros. Seguimos formando parte del cúmulo social, que se sigue moviendo a la par nuestra, que nos sigue acompañando con su rutina diaria, con su gente, con su hoy. Y por más que seamos uno, único, yo, ni vos ni él, somos el ser de nuestra creación, de nuestra toma de decisiones, creemos que sin formar parte de esa masa no seríamos más que nadie. 


De ahí que nos preguntamos ¿porqué lo hacemos? ¿para qué lo hacemos? ¿para quién lo hacemos?. Si buscamos aceptación, ¡nos movemos a la par de ella!. Creemos que lo hacemos por nosotros, pero hasta no lograr una respuesta de satisfacción en aquel ojo ajeno no nos sentimos completos. Resumiendo: yo (único) es = a yo + vos o él. Dejamos por completo la idealidad de la propia decisión para envolvernos nuevamente en el qué dirán, dejamos de lado la revelación porque al fin y al cabo, ¡lo aceptado es aquello que es parte de la enciclopedia social!. 


En pocas palabras, si posamos para una foto, si creamos una imagen, si fabricamos una identidad (interesante y revolucionaria, loca y desvariada) pero que es sólo parte de aquello que es socialmente bien aceptado, no estamos siendo nosotros, simplemente estamos caminando al lado de ese camino prefabricado, sintiéndonos quizás un poco más “copados”. 


Empecemos a mirar para adentro, empecemos la verdadera revolución interior.. nada es extremo, la sociedad está presente en cada decisión.. ¡pero que la mirada no influya! 

Seamos lo que verdaderamente queremos ser.. 


Dejo unas palabras que me motivaron. Son parte del capítulo seis del libro “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera: 


“Todos necesitarnos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir. La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público (..). La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría quienes, cuando pierden a su público, tienen la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos ellos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen alguna de esas miradas (…).Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. (…) Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores".

lunes, 23 de enero de 2012

Demoliendo paredes..


Muros que creamos a nuestro alrededor, protección, miedo, recelo, ¿Para qué los creamos? ¿cuál es la definición de ese muro, de esa pared? Ladrillo, cemento, dureza, división, alejamiento. ¿A qué se debe? ¿de qué nos alejamos? ¿de qué nos estamos perdiendo?.

Según la psicología, cada persona posee un “espacio personal”, el cual se entiende como el espacio virtual que rodea a las personas. Este espacio permite interactuar con las demás personas de manera cómoda y adecuada en función de las circunstancias.
Es así que precisamente en función de cada acontecimiento, adaptamos nuestro espacio personal, dejando traspasarlo fácilmente por las personas con las que nos relacionamos íntimamente, o, dando un paso atrás para marcar distancia con un desconocido que se nos acerca y el cual nos provoca miedo, rechazo, ansiedad, etc. De esta manera, y de forma algo neurótica, quedan en el medio, los ajustes que hacemos para adaptarnos a las diferentes situaciones sociales.

Pared, ladrillo, división, alejamiento, separación, muro, the wall..

Según Gerald Scarfee, el diseñador gráfico del gran espectáculo universal “The Wall”, el concepto del mismo se relaciona con la alienación. En las propias palabras de Scarfee: “se trata acerca de como nosotros... primero que todo como sabes, nosotros somos golpeados por gente durante nuestras vidas, nuestras madres, profesores, novias, y bueno... y como nosotros nos protegemos a nosotros mismos y así evitar que nos hieran, nosotros nos sentimos vulnerables y ponemos un muro alrededor nuestro y ese es el peligro que Roger está advirtiendo en su obra, si tú te aíslas demasiado de los demás entonces te vuelves insensible, algo como una maquina o autómata, y el peligro de convertirse en una maquina inconsciente es que tu puedes dejar de pensar y te vuelves un fascista o algo así...”

¿Será que a veces construimos muros a nuestro alrededor, solo para ver a quién le importamos lo suficiente... como para derribarlos? ¿será que la insensibilidad es un arma de defensa con la cual nos mantenemos ocultos tras aquellas paredes para evitar vivir realmente la vida y de esa forma jamás lamentar salir heridos? ¿existe la verdadera insensibilidad? ¿Quiénes son aquellos detrás de esos muros? ¿Por qué se esconden? ¿de qué se esconden? ¿a que le temen? ¿a la vida?

La vida es así,  si uno no se anima a revelarse a lo que se le presenta diariamente, no se revela a sus miedos, a sus dificultades , si uno no se anima a vivir los propios deseos y los propios ideales termina consumido por una espantosa y triste monotonía que de apoco le irá destruyendo.. si uno no se revela a ser lo que quiere ser y se limita a ser lo que espera el resto está condenado a no vivir, como así también si se limita a ocultarse tras aquella ficticia pared de “insensibilidad”  dejando morir poco a poco cualquier pasión que logre correr en sus venas, limitándose a quejarse todo el recorrido, a sufrir, a mentir porque la insensibilidad no existe; y a no vivir, siendo que a eso no es a lo que venimos.

Seguramente son pocos los que están totalmente de acuerdo con las condiciones en las que vivimos (en todo sentido: sociales, políticas, ambientales, etc.), por eso cada uno tiene que decidirse a cambiar algo de eso, cambiando su propio espacio, su mundo, a sí mismo.. Siendo uno mismo, pero siempre siendo. Dejándose de ocultar, cambiando a través del hecho, arriesgando. Aprendiendo a no quejarse, sino a ser..

Hay mucha gente con miedo a vivir libre, gente con miedo a vivir.. por eso se crea la pared..

“Cientos de miles de personas así, ignorantes unos de la existencia de otros, separados por paredes de odio y mentiras, y aún así casi exactamente iguales-- personas que nunca aprendieron a pensar, pero que iban guardando en sus corazones y barrigas y músculos el poder que algún día habría de cambiar al mundo” (George Orwell, 1984)


Representando las palabras: la caída del muro de Berlín (noviembre 1989)

Fuentes:
            · Orwel, George. 1984. Ediciones P/L. Disponible en: http://www.hacer.org/pdf/1984.pdf

sábado, 17 de diciembre de 2011

Miedo.. ¿a qué?


Miedo.. miedo de hablar, de mostrarnos, de cambiar, de SER.. Si nos ponemos a pensar, son muchos los momentos en los que este maldito (para no decir adjetivos más agresivos) sentimiento de ahogo propio nos impide hacer lo que realmente queremos, nos impide andar por ahí sin esa careta que tantas veces necesitamos poner para evitar... ¿para evitar qué? 
A ver, pensemos, de dónde surge el miedo.. si quiero cambiar mi vida, ¡la cambio! ¿a qué le temo?, si quiero ser feliz.. ¿no sería más fácil SER FELIZ?, en vez de perderse en eternas rutinas y excusas, en eternos lamentos y contradicciones, que.. al fin y al cabo, nos asustan cada vez más..
TODO lo que hacemos tendrá una contrapartida, una consecuencia, pero.. ¿no es mejor arriesgarse por lo que uno quiere y enfrentar aquello que vendrá como regalo por habernos animado?, la palabra consecuencia no significa dolor, ni mal estar, ni sufrimiento (busquemos en el diccionario), sino que es el hecho siguiente a otro hecho, en este caso, lo siguiente a hacer lo que sentimos ¿qué tan mal nos puede ir?..

Arriesgarse, Animarse, Cambiar.. Perder el miedo, perder la mirada del otro, esa maldita mirada que tanto nos condiciona, que nos amenaza o que sin darnos cuenta nos encierra en un círculo vicioso, en el círculo patético del "qué dirán si.." .. porque al fin y al cabo ¿de qué hablamos cuando hablamos de miedo? o ¿de quién hablamos cuando hablamos de miedo?..

Pensemos en lo que para nosotros vale la pena: una vida simple, sin tensiones, pero a su vez sin sueños por los que luchar, sin motivos que nos inspiren a ir más allá, quizás una vida monótona sin subidas ni bajadas, pero sin peligros; o jugarnos por esa vida que deseamos, en la que los sueños son nuestro principal objetivo, y aunque muchas veces trastabillemos o, hasta dudemos, seamos felices con el simple hecho de ser lo que queremos ser.. 

Les dejo unas palabras de Eduardo Galeano, que me parecieron más que inspiradoras:
Ventana sobre el miedo

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio aturde las calles.
El miedo amenaza:
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.
Eduardo Galeano

lunes, 21 de noviembre de 2011

La gente que me gusta..


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay
que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y
que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños
se apoderan de su propia realidad.


Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de
sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir
detrás de un sueño, quien se permite, huir de los consejos sensatos
dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la
gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su
vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de si,
agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus
manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica.
La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.
La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con
argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de
alcanzar objetivos e ideas se trata.


Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que
se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se
esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente.
La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni
como lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser
humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del
corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la
tranquilidad, los valores, la alegria, la humildad, la Fé, la felicidad, el
tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduria, los
sueños, la humildad, el arrepentimiento, y el amor para los demás y
propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de
mi vida, ya que por tenerlos junto a mi me doy por bien retribuido.

Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin saber errar.
Imposible vivir sin saber revivir.

La gloria no consiste en no caer nunca, si no mas bien en
levantarse todas las veces que sea necesario.
Y eso es algo que muy poca gente tiene el
privilegio de poder experimentar.
Bien aventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma
naturalidad el ganar o el perder, el acierto y el error, el triunfo y la
derrota...

Mario Benedetti

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El otro..


A veces es necesario hablar de cariño, amor, hablar de las relaciones, y principalmente, pensar en ellas.. Vivimos relacionándonos, estamos en contacto permanente con un otro a quién le estamos ofreciendo algo de nosotros a cada instante.. pero, ¿a cambio de algo?.. O simplemente nos encontramos con otro ser por el mismo hecho de .. ser .. 
Es difícil dar cuenta si hay motivos en cada una de nuestras entregas, y si así lo fuera, es aún más difícil juzgar aquel motivo.. Quizá el egoísmo sea parte importante en la construcción de la "relación", o quizá nos estamos confundiendo en el momento de acercarnos al otro.. quizás porque buscamos complemento (al parecer debido a alguna carencia en nosotros), en vez de buscar, o, mejor dicho.. encontrar, la simpleza de la compañía, el gusto por el contacto, el compartir las experiencias, el mutuo disfrute, la risa, la conversación, la vida..

Quizá no hay que buscar tanto y empezar a encontrar un poco más..
Quizá no es cuestión de complementar sino de compartir..
Quizá las mejores relaciones son aquellas de las que no esperamos absolutamente nada..

Dejo unas palabras de Milan Kundera, que tomé del libro "La Insoportable Levedad del Ser" ya que creo que en gran medida sirven como punto de partida para retomar el contacto con nuestras relaciones, y así darles otro valor, o por lo menos, otro punto de vista..


"Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad.. y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existentes entre ellos y nosotros.. La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental del hombre, tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.."
 Milan Kundera

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cambio.! ..


Al cambiar de lugar cambiamos de perspectiva, cambiamos las relaciones y cambiamos nuestro sistema de accionar ante las diferentes circunstancias presentadas. Cada lugar es diferente, cada destino es una aventura, cada final es un nuevo comienzo y cada comienzo es en sí la oportunidad de emprender una nueva vida.
Nómades


Extra: un poco de buena música para pensar en esta frase. Cambiar, moverse, arriesgarse.. Disfrutar de la vida..


sábado, 29 de octubre de 2011

No te salves..


No te quedes inmóvil
al borde del camino
 no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

No reserves del mundo
 sólo un rincón tranquilo
 no dejes caer los párpados
pesados como juicios

No te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

Pero si pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

Y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 

y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo
 y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces
no te quedes conmigo

Mario Benedetti