viernes, 14 de octubre de 2011

"El cruce del umbral del regreso"

Joseph Campbell habla en "El héroe de las mil caras" sobre los tres actos por los que debe atravezar el denominado héroe..

Me he quedado pensando en el tercer acto, en el momento descrito como "El cruce del umbral del regreso":

Los dos mundos, el divino y el humano, solo pueden ser descritos como distintos uno del otro: distintos como la vida y la muerte. El héroe se ha aventurado lejos de la tierra que conocemos para internarse en la oscuridad, y su regreso es descrito como un regreso de esa zona alejada. Sin embargo, los dos reinados son en realidad uno. El reino de los dioses es una dimensión olvidada del mundo que conocemos. Y la exploración de esa dimensión encierra todo el sentido de la hazaña del héroe.

Muchos fracasos atestiguan las dificultades de este umbral afirmativo de la vida. El primer problema del héroe que regresa es aceptar como reales, después de la experiencia de la visión de plenitud que satisface el alma, las congojas y los júbilos pasajeros, las banalidades y las ruidosas obscenidades de la vida. ¿Porqué volver a entrar a un mundo así?

El héroe que regresa, para contemplar su aventura debe sobrevivir al impacto del mundo.

El mismo Campbell hace un antagonismo en la que refleja que el encuentro y la separación, con toda su crueldad, es típico de los sufrimientos del amor. Pues cuando un corazón insiste en su destino, la agonía es mayor, así como el peligro.

Según el autor, no todos tiene un destino: solo el héroe que se ha sumergido hasta tocarlo y ha vuelto a la superficie.

Así es que me quedo pensando.. ¿qué pasa cuando ya hemos conocido lo perfecto, el elixir de la vida, el climax, lo que verdaderamente queremos.. pero.. no podemos tenerlo? ¿Cómo hacer para conformarnos con lo banal, con la vida misma?


Una vez que hemos tocado el cielo, ¿cómo volver a la tierra y olvidarnos de ello? ¿cómo evitar el sueño de nuestro destino si es que lo hemos conocido?

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